martes, 29 de diciembre de 2009
Navidad 2009 (2) entre akhas y yaos (Diciembre 18)
lunes, 28 de diciembre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
Su madre es un tacho ...
Su madre es un tacho ...
Hace aproximadamente un año fui a visitar al amigo abate de Wat Kotao. Justo llegaba de uno de sus viajes pastorales por diferentes templos bajo su jurisdicción, algunos en Tailandia, otros en Myanmar.
De uno de los poblados que visito en Myanmar trajo un regalito. Uno de los monjes que lo acompañaba encontró un “cuzquito” en un tacho, cerca de una casa que había sido registrada por los soldados la noche anterior. Habían matado a todos sus habitantes, y el cuzquito se había salvado porque alguien lo había colocado en una lata y allí se había quedado. Seguramente asustado, escuchando los gritos y sonidos poco amigables provenientes de los soldados y de sus armas de fuego… .
Cuando el abate se entero de la historia, pregunto a los vecinos quien se iba hacer cargo del chico: 8 años, hijo y sobrino de opositores al régimen …-todos muertos o detenidos- ... papas calientes si las hay. Nadie respondió. Razón por la cual, el abate dio una clara orden a su ayudante: “Subilo a la combi.” Como el chico no quería salir de la lata, el abate le dijo a su ayudante: “Carga la lata con el chico adentro antes de que vuelvan los soldados. El tacho es su madre.” Orden que prestamente -imagino - su ayudante cumplió.
Unas horas después llegaron a Wat Kotao. Justo cuando yo iba a entrar por el portón del templo, la combi llegaba.
Luego de los saludos de rigor, el abate designo a un monje grandote como “ladero” del chico. Lo bañaron, le dieron de comer, y otro de los chicos que vive en el templo le trajo ropa limpia. Todo le quedaba grande, muy grande. El cuerpo limpio, la expresión de susto y la sonrisa ausente. Estaba vivo.
***
Dos meses después, regrese a Wat Kotao a visitar al amigo abate. El chico estaba cerca del abate y en ningún momento se alejaba mas de 4 o 5 metros de el. El abate desarrollaba sus tareas, recibía a diferentes personas, daba ordenes y sugerencias a los demás monjes e impartía bendiciones a su estilo. En un momento se dirigió a mi y en ingles me dijo que no le gustaba como se sentía el chico. "Su fuego interior no se enciende", comento. "Hay que hacer algo." Y lo hizo. Decidió transformarlo en monje. Algo “contra” las leyes budistas, ya que solo pueden ser incorporados al templo mayores de 12 o 14 años. Ese mismo día, se organizo todo. Vino la banda con instrumentos musicales típicos, se abrió especialmente el “ubosot” –lugar mas sagrado del templo, donde se realizan las ceremonias sagradas e importantes- y se hizo presente un grupo de hombres y mujeres que oficiaron de familia que presenta el chico al templo. Se cumplieron pomposamente todos los requerimientos de rigor para la presentación. Se hicieron las ofrendas correspondientes de flores, sahumerios y alimentos.
Los monjes jóvenes ayudaron al “novicio” a colocarse los paños que de ese momento en adelante serian su única pertenencia en este mundo. Hubo un problema: era tan chiquito que para que no arrastrara sus nueva vestidura hubo que doblar los paños en cuatro. Quedaba mas ancho que alto.
La ceremonia principal consistió en tres vueltas de toda la comitiva alrededor del “ubosot” y una serie de oraciones en pali –el idioma oficial de las ceremonias- dentro del lugar sagrado, oraciones entonadas consecutivamente por el abate y por un grupo de monjes.
Terminada la parte religiosa, salieron todos al parque del templo y la banda volvió a tocar diferentes ritmos tradicionales acordes a la ocasión. Hubo comida para compartir entre todos y buenos deseos de todos para todos. La expresión del chico, ahora “novicio”, había comenzado a tansformarse. Su fuego interior había timidamente comenzado a arder.
***
Ocho meses después, hice una nueva visita a Wat Kotao. Era el cumpleaños del abate y no es una fecha de olvidar. Como llegue un día antes, había gran actividad de preparación del lugar y muy poca gente. Después de saludar al abate, mire al ya asentado mini-novicio (con todo respeto). Su expresión tranquila y alerta, sus ojos bien abiertos, y una sonrisa en sus labios. Señalando con un gesto al chico, mire al abate y le dije: “Kruba, este es su milagro! Su Corazón debe estar muy feliz.”
Los monjes son muy humildes y toda su vida trabajan para reducir su ego a la mínima expresión. El abate no es excepción. Y me respondió: “No soy yo, es Lord Buda”.